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el sur del sur / OPINIÓN

C's, de la somnolencia a la hiperactividad

8/01/2017 - 

Aunque parezca una broma, Ciudadanos está de vuelta. Ha despertado y, tras bostezar durante meses, la actualidad le ha devuelto a la primera línea de la política, al menos, en la provincia de Alicante. Han dado una paso importante para ejecutar la moción de censura de Almoradí, coquetean con el PP y ha convertido a Fernando Sepulcre en un mártir gratuito. Y en Alicante ciudad, pudiendo ser decisivos, han caído en el error de llevar sus cuitas con el tripartito a las redes sociales. 

Para hablar de Ciudadanos en Alicante, hay que remontarse al 2014. Su gestación fue una especie de reunión de paracaidistas de la política, liberales sin partido, ex combatientes de UPyD, huidizos del PP campsista y decepcionados con el PSOE de Zapatero por sus guiños al nacionalismo. La cosa tomó color tras las elecciones europeas y viendo las expectativas, se crearon agrupaciones como champiñones, pero el momento culmen vino con la confección de las listas. 

En algunas ciudades hubo verdaderos golpes de Estado para coger la vez y hacerse con el control de las candidaturas; en otros, se derrumbó una dirección poco simpática, por una más afín, y así en otros tantos municipios.... Los concejales cayeron como chuzos en los distintos ayuntamientos. Con el calor del 15M de 2015, dos semanas después, el 13J, vino la operación AjusticiaralCiudadanosCíscar, con la entrega de las alcaldías de Almoradí y Torrevieja a la izquierda. Y después, el premio gordo: se logró un diputado provincial. Para el cargo fue elegido Sepulcre y con las aguas tranquilas, semanas después del dèja vú popular, se firmó el pacto del Meliá, por el que Ciudadanos se cobró la pieza grande -el propio Císcar- a cambio de respaldar y dar estabilidad a César Sánchez

El acuerdo, además de una serie de medidas que hoy habría que ver si se han cumplido, significó un reparto de puestos -con los concursillos de méritos piadosos- para una parte de Ciudadanos. Desde ese momento, el partido de Albert Rivera cayó en la somnolencia hasta éstas últimas semanas. Incluso cuando se puso en marcha el ventilador contra el diputado Sepulcre, se hizo sin nada a cambio, uno de los graves errores de la formación naranja, que siempre se ha vanagloriado de conseguir cosas en sus decisiones.

Y de ahí ha venido parte de su deterioro hasta que en diciembre, Ciudadanos ha despertado. O como diría Rubalcaba, "ha vuelto". Quizás el punto de inflexión fuese en octubre con la visita a Alicante de Fran Hervías, el número dos del partido de Riviera, quien conminó al partido a organizarse y de paso, dio vía libre a la moción de Almoradí y quien sabe, a la posibilidad de que los concejales naranjas puedan acceder a gobiernos locales, como le pedía sus huestes en la Marina Baixa.

Guste más o menos, hoy Ciudadanos está más activo, otra cosa es si más acertado: ha dejado de ser muleta contra el PP; ha dado un aviso en Almoradí y puede dar otro en Torrevieja, mientras la izquierda constitucional también bosteza en búsqueda de sus líder o sigue con sus particulares privilegios. 

Miren, sí Ciudadanos ha sido útil, es cuando ha conseguido cambiar las cosas y generar la democracia. Otra cosa es que después esos cambios se hayan plasmado. Ahora, caer en la guerra dialéctica en las redes sociales, como hace en Alicante ciudad, le convierte en un elemento demasiado hiperactivo y quien sabe si nocivo, a veces a la altura de los mismos vaivenes que se viven en esa Alcaldía (sólo hay que ver los mensajes que se cruzan). Quizás en eso, los socios de Gabriel Echávarri, pese a las lógicas discrepancias, están demostrando más seriedad que los espectáculos que socialistas y C's se dan en twitter. A Echávarri ya lo conocemos y no nos sorprende, pero pasar de la somnolencia a la hiperactividad tiene esas cosas que Ciudadanos no puede disimular. Canta un poquito.

 

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