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tendencias escénicas

Las aulas toman el teatro 

De Luis Vives a la II República, del franquismo a los métodos pedagógicos del presente, los escenarios repasan las cuitas de la enseñanza en España

8/02/2017 - 

VALENCIA. Desde muy corta edad, cada vez que a Pau Pons la interpelaban con la recurrente pregunta “¿qué quieres ser de mayor?”, respondía que maestra. Pero la vida la llevó por otros derroteros, los del arte dramático. Ahora, además de trabajar como actriz y directora, forma parte de El Pont Flotant. Y su aspiración infantil ha terminado fraguando en sus clases como docente de interpretación y de cuerpo en la Escuela del Actor. El último montaje del grupo que conforma junto a Jesús Muñoz, Joan Collado y Álex Cantó le ha permitido conciliar ambas vocaciones. A raíz de la maternidad y paternidad de sus miembros, la compañía valenciana decidió indagar en el comecome que les provoca la educación de sus retoños. Y el resultado fue El fill que vull tindre.

La pieza visita Godella el 25 de febrero, Almussafes, el 25 de marzo y Sollana, el 2 de abril, para reencontrarse los días 27 y 28 de mayo con el escenario donde todo comenzó, Las Naves de Valencia.

La propuesta es una investigación teatral colectiva que implica a tres generaciones, la de los abuelos, la de los padres y la de los hijos. Todos a vueltas con la enseñanza, con el esfuerzo que requiere, con las dudas que plantea, con las alternativas que se barajan. 

“Cuando tienes hijos, te planteas qué educación les das, cómo quieres que sean, qué valores pretendes transmitirles, en qué escuela estudiarán, qué cosas les vas a permitir hacer o no. Y qué mundo les vas a dejar. Hoy en día, te asalta el temor de que trabajen en precario o que se vean obligados a irse fuera, porque no hayamos luchado lo suficiente. La paternidad te obliga a posicionarte sobre qué hijo quieres tener y en qué sociedad”, resume Pons.

Estos lodos

Su compañía no ha sido la única que se ha parado a reflexionar sobre las cuitas de la enseñanza y su impacto en las generaciones del presente y el futuro. La compañía El Punto G representa en Teatro El Musical, del 8 al 12 de febrero, Vives, una producción de Escalante Centre Teatral que indaga en los sucesos acaecidos en torno al Instituto Luis Vives en 2012, conocidos como la Primavera Valenciana. La revuelta de nuestro hoy se liga a la labor del humanista del siglo XVI del que toma su nombre el centro educativo y la obra de teatro.

El Centro Dramático Nacional también acoge una pieza que se mira en la educación del pasado para reflexionar sobre la actualidad, La esfera que nos contiene. El texto, programado del 24 de febrero al 19 de marzo en el Teatro María Guerrero de Madrid, es un homenaje a los profesores de la II República que abarca un siglo de nuestra historia.

'La esfera que nos contiene' (Foto: Eduardo Portal)

“La obra se adentra en sucesivos acontecimientos en torno a la enseñanza que impartían los maestroescuelas del primer tercio del siglo XX, aquellos maestros y maestras de la República que soñaron con legar una sociedad mejor a los que habían de llegar. Un recorrido dramático-documental por una época convulsa de nuestro país contado a través de la historia de nuestra educación”, explica la directora y dramaturga Carmen Losa.

En un país con alto índice de desigualdad y analfabetismo, los profesores del periodo asumieron el reto de revertir la situación social y acabar con la miseria y la ignorancia imperantes en España. La obra, inspirada en un fragmento del libro Historia de una maestra, de Josefina Aldecoa, no se plantea como una utopía ideológica, sino como una reivindicación del trabajo realizado por los paladines de la Institución Libre de Enseñanza.

“En esa misión muchos se jugaron la vida y nuestra desmemoria ha ignorado su labor, negándoles el reconocimiento que se merecen. Después de décadas en las que la asistencia a las escuelas se desarrolla con la normalidad de un acto rutinario, debemos descubrir el largo y esforzado camino de quienes hicieron posible que la educación fuese un derecho para todos”, reclama la autora sevillana.

'La esfera que nos contiene' (Foto: Eduardo Portal)

En el extremo opuesto están las dos versiones escénicas que se han montado de la novela de Andrés Sopeña Monsalve El Florido Pensil. Memoria de la escuela nacionalcatólica. La que hoy en día está de gira por nuestro país es la protagonizada por las niñas que sufrieron el sistema educativo de la posguerra española.

“La escuela es el reflejo de la sociedad y de su ideología dominante. Y esa ideología había decidido poner al día el más profundo patriarcado medieval, y llevarlo a sus últimas consecuencias. La mujer fue el principal objetivo de la empresa moralizadora pues resultaba que la mujer estaba naturalmente destinada para el matrimonio y para las labores domésticas. Su carrera profesional venía a ser formar una familia y tener prole”, resumen desde la compañía Tanttaka.

Atacar a la raíz

En opinión de Pau Pons, esta concurrencia de obras sobre educadores y educandos es una reacción lógica que abarca a toda la sociedad. “Es el eco social de una preocupación generalizada por la enseñanza. El teatro reflexiona sobre su presente, así que cuando la realidad va bien, busca el entretenimiento. Si no hay problemas, los escenarios se llenan de diversión y felicidad, pero cuando los hay, los creadores sufrimos y volcamos nuestras preocupaciones en escena”.

Desde que estalló la crisis en España en 2008, las respuestas se han buscado en la economía, pero en los últimos tiempos, todos hemos convenido en que la crisis abarcaba todas las esferas: social, institucional, territorial y política. “Hemos dispuesto de más tiempo para pensar y la reflexión nos conduce a la base de todo, que es la educación. Si no queremos seguir cayendo, donde hay que actuar es en la formación. El vínculo con la educación está en ese intento de cambio desde el origen”, argumenta la actriz y directora.

Pau va un paso más allá y apuesta por el teatro como herramienta de cambio social, y no sólo como escaparate de las zozobras de nuestro tiempo. El Pont Flotant, de hecho, transita un camino de doble sentido, pues habla de educación al tiempo que imparte cursos. “La experiencia dramática permite trabajar con el cuerpo, conectarse con las emociones y ponerse en la piel del otro. La escena ha estado muy alejada de los espacios pedagógicos y académicos, pero el teatro se puede utilizar para la educación”.

El director y dramaturgo Gabi Ochoa toma el testigo y deriva la conversación hacia la necesidad de formar nuevas audiencias. “Estamos en un momento en que tenemos que pensar en nuestro público del futuro. Hay que conquistar al público adolescente, de 14 a 18. Son espectadores habituados a las nuevas tecnologías, muy metidos en redes sociales y realidades virtuales, así que hemos de atraparles hablándoles de tú a tú en los espectáculos en directo”.

Gabi Ochoa y el reparto de 'Vives'

Así lo hace en su pieza Vives, donde rinde tributo a todos esos chavales que estallaron hace un lustro contra los recortes educativos. “Fue el inicio del cambio en el País Valenciano. Es una llamada de atención, porque acordémonos que salieron por algo tan básico como la calefacción en las aulas y el papel del wáter. Unos chavales, en edad de formarse, le dieron una lección a la sociedad”.

Máquinas de construcción masiva

La obra también pone el acento en los docentes, porque trabajan, en palabras de Ochoa, con “máquinas de construcción masiva”. Bajo su parecer, resulta peligroso el giro que la educación ha experimentado en los últimos años, y el nimio peso curricular de la Filosofía. “Parece que estemos educando a un cuerpo técnico. Siempre se dice que las ramas de un sistema educativo son la filosofía y la física, qué somos y por qué somos. Esta obra va mucho a reflexionar sobre qué nos mueve y por qué razonamos”.

El fill que vull tindre también repara en el trabajo de los profesores. De hecho, los cuatro miembros de El Pont Flotant, ejercen como tales cuando no están removiendo las emociones de su público desde las tablas. “Lo suyo sería valorar la educación respetando los ritmos de cada persona, darle su espacio y su tiempo, pero en la educación actual, esos frentes no priman. Ni hay tiempo, ni recursos humanos y especiales suficientes, y muchas veces las actividades que marcan los currículum y los tiempos, son incompatibles. En otras culturas lo tienen mucho más claro, pero aquí, por miedo, desconocimiento y economía no hemos llegado a asumir el modelo de Europa del Norte”.

'El fill que vull tindre' de El Pont Flotant

Sin embargo, El Pont Flotant no transmite un mensaje pesimista. Durante uno de los momentos cumbre del montaje, Álex Cantó compara su día a día con una secuencia de Bailando con lobos (Kevin Costner, 1990). Cuando el protagonista, herido, sale del hospital de campaña, abre los brazos, sonríe y cabalga hacia el enemigo. Los enemigos se quedan descolocados y sus compañeros aprovechan el estupor para ganar la batalla. Así afirma el actor que se siente cada día que viene a clase. Las balas de otros profesores, de los alumnos, de los políticos, de los padres… le hostigan, pero una vez entra en el aula, sonríe y hace lo que le da la gana.

“Nos excusamos todos en que no tenemos tiempo y en que son muchos niños. Y además, hay críticas infundadas contra el profesor y su tarea. El desconocimiento y la ignorancia nos llevan a menospreciar una tarea valiosísima –introduce Pons-. El profesor está atrapado en el aula, entre las paredes, el tiempo y el currículum, pero dentro de clase puede cambiar las cosas. Aunque hay condicionantes que nos acotan, podemos transformar la sociedad desde las aulas”.

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