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El HLA Alicante busca la luz por enésima vez

7/07/2018 - 

ALICANTE. El HLA Alicante ha comenzado a componer su puzzle de cara a la temporada 2018/2019, en la que competirá en una remozada LEB Plata, con nuevos equipos, y un formato también novedoso para la presente campaña. Un sistema de conferencias, que amplía el número de conjuntos, y divide además la competición en dos fases, cuyos equipos pugnarán por el ascenso y la permanencia. En el batiburrillo de equipos que confirman su inclusión (o que apuran los plazos) en la nueva LEB Plata, el Lucentum ya tiene avanzado algo de camino en la construcción de la plantilla.

Pedro Rivero fue el primer confirmado del nuevo proyecto. El segoviano cuelga las botas, y se enfunda el traje para dirigir desde el banquillo al nuevo HLA. Nadie mejor que el ya ex base para dirigir el destino del enésimo intento de ascenso a LEB Oro. Un hombre de baloncesto, respetado allá por donde pisa, y que se erigió en líder conductor y moral del equipo durante los 'play-offs'. Rivero es sinónimo de baloncesto FEB, y comienza una carrera como entrenador, que augura éxito ocupe el banquillo que ocupe.

Tres renovaciones se han confirmado para los alicantinos. El alero asturiano Nacho Díaz continuará un año más, tras haber completado una temporada con los lucentinos, en la que fue un recurso de David Varela desde el banquillo. El veterano jugador llegó de la mano del ex coach lucentino desde Alcázar Básket, y aspira a volver a convertirse en brazo derecha del banquillo en la cancha. Le acompañará otro jugador de perímetro como es Kingsley Sam. El de Torrejón de Ardoz fue de menos a más durante el curso, y se espera de él que continúe con su prometedora progresión. Además, Rejón ha firmado la continuidad de Boubacar Sidibe, hombre prácticamente inédito durante la segunda vuelta del campeonato, tras quedar en el dique seco por una grave lesión.

La dirección deportiva ha confirmado además dos fichajes, ambos foráneos. En primer lugar, el club anunció la incorporación del escolta estadounidense Devin Schmidt, procedente desde Hospitalet. El escolta norteamericano, de 24 años de edad, promedió 14 puntos con los catalanes, y tendrá la difícil tarea de cubrir el puesto de un Álvaro Lobo que no continuará en Alicante. El madrileño regresa a su tierra, y todos los rumores apuntan a que se enrolará en el proyecto de oro de Real Canoe, equipo que arrebató el ascenso en un partido de sombras (nunca mejor dicho) a Lucentum en Alicante.

En la posición de base, y siendo la segunda incorporación, Guillermo Rejón ha firmado al eslovaco Vladimir Nemcok. El nuevo director de juego llega procedente de Estados Unidos, más concretamente de Oklahoma Baptist University, equipo que participa en la segunda división universitaria, la NCAA II. Formará parte de la terna de “unos”, que tendrá la complicada papeleta de hacer olvidar a la pareja Rivero-Chapela. Del primero ya sabemos que será entrenador, mientras el segundo se ha marchado hacia tierras catalanas para firmar con Lleida, para jugar la próxima temporada en LEB Oro.

Por el momento, las incorporaciones dejan las dudas propias de jugadores extranjeros. Schmidt ya cuenta con una temporada de experiencia en Europa, pero Nemcok será prácticamente rookie en el viejo continente, a pesar de su experiencia (hace ya un tiempo) con las selecciones inferiores eslovacas. En cuanto a las renovaciones, Boubacar Sidibe y Nacho Díaz no parecen los jugadores imprescindibles del proyecto de Rivero, y sobre Sam pesan las dudas que dejó el jugador en algunos momentos claves de la postemporada. Confirmar su crecimiento será una de las asignaturas pendientes, y uno de los retos del nuevo entrenador. En las bajas, los de Chapela y Lobo son dos nombres difíciles de suplir, y también se antoja complicado retener a Amadou Sidibe, uno de los pívots más dominantes de la categoría.

Cada temporada que pasa, parece el más difícil todavía en cuanto a generar ilusión en una afición aparentemente cansada de una categoría que va dando tumbos por el baloncesto nacional. La reestructuración de la liga, a mi entender, resta valor en cuanto a talento global, y algunos partidos pueden convertirse en duelos intrascendentes para los equipos implicados. Se da además la circunstancia de que Granada, otro de los históricos, ha dado el salto a LEB Oro, restando argumentos de atractivo a la Plata. Solo Navarra (y ojo con los forales, que apuntan a gran proyecto), le puede dar algo de poso al tercer escalafón del baloncesto, que corre peligro de quedarse a oscuras.

La directiva, en declaraciones a algún medio local, ha anunciado la intención de aumentar el proyecto para esta temporada, con el fin de dar el salto definitivo de categoría. Lo hace tras el fracaso que supuso la derrota ante el noveno clasificado en liga regular, como fue Real Canoe, en un partido para olvidar de los lucentinos, con escarnio de oscuridad incluido. La afición demostró un apoyo inquebrantable, pero ahora es la directiva la que tiene la responsabilidad de convertir esa atmósfera en abonados desde la primera jornada. Porque no olvidemos: las temporadas del Lucentum no empiezan en abril.

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