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La delgada línea entre decepción y esperanza

30/12/2017 - 

ELCHE. El Elche ha caminado en el alambre esta primera vuelta. Comenzó como un tiro y nos asombró a todos pero ha estado a punto del cisma. En los primeros encuentros el equipo mostró una madurez de juego innata para una plantilla 100% nueva, lo que unido a una capacidad goleadora demoledora dio como resultado que la afición se ilusionara. Vino de perlas para la campaña de abonos. Con el paso de las jornadas la realidad de la Segunda División B fue un bofetón en toda la cara, de esos de padre cabreado, del que todavía se está recuperando.

El 5-1 al Badalona, el 0-4 al Aragón y el 4-1 al Peralada excitaron por demás a una afición que estaba carente de buenas sensaciones en un 2017 para olvidar. No obstante, el equipo comenzó a soltar el pie del acelerador y mostraba su ‘Cara B’ cada vez que jugaba fuera de casa. La desconexión ha sido cada vez más evidente y el Martínez Valero exhibía las carencias de un plantel que ante el Ontinyent de Vicente Parras (pese a que ganaron) quedaron desnudas. Ese partido fue la señal de alarma de que algo no carburaba. La espectacular marcha del Mallorca tampoco ayudó a mejorar la situación.

Vicente Mir perdió crédito a marchas forzadas. La falta de conexión con la plantilla (y con la prensa) quedó latente. Los malos resultados dictaron sentencia. Josico ocupó su lugar pero las sensaciones eran las mismas, pese a una leve mejoría en la implicación de sus jugadores. Tampoco el nuevo técnico tuvo pelos en la lengua para decir que “tenía mucho trabajo por delante” y señalar el evidente problema físico del equipo, algo que dejaba al pie de los caballos a su predecesor.

Como crédito personal está no haber perdido ningún partido (salvo ante el Atleti en Copa) y haber terminado el año con el equipo en zona de promoción de ascenso. Hubiera sido un total y rotundo fracaso que el Elche no hubiera conseguido acabar el año en 'play-off'.  Por todo ello, Jorge Cordero y su secretaría técnica tienen un arduo trabajo por delante para dotar al equipo de aquello que le ha faltado en esta primera mitad del campeonato.

Algunas de las posiciones a reforzar son más que evidentes y ya se ha tapado el primer agujero. Al equipo le ha faltado creación en el juego y para ello era necesario un mediocentro de calidad, ya que Provencio es más de músculo y Benito no ha tenido ni la confianza de Mir ni la de Josico, por lo que su salida parece una realidad. Por sorpresa ha venido Jony Ñíguez envuelto en un aire de romanticismo y ganas. Su trayectoria en Segunda B está más que contrastada, falta ver cómo se desenvuelve en casa.

Un extremo zurdo es otro de los fichajes que se deben acometer (parece que está al caer la incorporación de Josan para reforzar esa demarcación), ya que desde la salida de Liberto el equipo ha estado cojo en esa demarcación y Javi Flores no le da la profundidad a la banda que muchas veces el equipo necesita. A los Reyes Magos también se le podría pedir un central y un pivote defensivo, dado que el lateral diestro, la otra demarcación que ha estado coja, ha encontrado en Iván Calero un buen recambio. Hay mucho que mejorar tanto en el terreno de juego como en los despachos para alcanzar ese objetivo vital.

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