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Vicente Ballester Bernabé, Socio director cofundador de Clave informática.

“Necesitamos más representatividad para conseguir las infraestructuras que aseguren nuestro futuro”

22/10/2017 - 

ELCHE. Vicente Ballester y su socio Joaquín Garrido llevan más de tres décadas navegando juntos en las turbulentas y cambiantes aguas de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC’s). Su “flechazo” por el mismo proyecto empresarial y su capacidad de adaptación permanente les ha permitido buscar siempre el viento favorable y construir una empresa con 55 trabajadores y una facturación superior a los 4,5 millones de euros les ha erigido como una de las empresas más relevantes en la Comunitat Valenciana. En un mundo de multinacionales en constante innovación han sabido buscar su espacio con productos propios o siendo partners de firmas punteras como Wolters Kluwer, Sophos o Tableau. Su preocupación por la formación y el talento les mantiene en permanente contacto con la Universidad Miguel Hernández, la Universidad de Alicante, el CEU y las escuelas de negocio Fundesem o Aquora, donde imparten docencia o aportan los programas para que los estudiantes hagan prácticas.

¿Cuál fue la chispa que encendió el proyecto Clave Informática?

Detrás de toda idea de negocio hay unas circunstancias personales que actúan como catalizadores emocionales para una idea de emprendimiento. En 1985, a la vuelta del servicio militar, me encontré en una situación familiar complicada que requería mejorar los ingresos de manera urgente y, en el caso de Joaquín Garrido, su deseo de desarrollo profesional. Emprendimos con apremio y con desconocimiento. Tenía claro que para que una idea pase a convertirse en un proyecto tienes que tener clientes. A nosotros nos surgió la oportunidad con un empresario de la industria conservera que nos pidió una aplicación de contabilidad y de facturación a medida. Desde aquí nos planteamos iniciar el proyecto y buscar más clientes. Pronto descubrimos que estos productos que se programaban específicamente para cada empresa, se podían estandarizar.

“La diferencia esencial con respecto al tiempo en el que fundamos la empresa es la velocidad a la que se producen los cambios, que es vertiginosa, es prácticamente imposible seguirlos”

 

Con este planteamiento nos apoyamos en algunas asesorías que se sintieron identificadas con el primer proyecto de contabilidad que desarrollamos y eso nos permitió que prescribieran el producto, lo que nos dio un impulso para lanzar el proyecto.

Nuestros inicios estuvieron llenos de entusiasmo, pero también de dificultades por nuestra escasa capacidad para invertir y por la falta de financiación exterior. 

Pero hubo factores que fueron determinantes para la continuidad de nuestro negocio; el más importante, el factor diferenciador, fue que las firmas informáticas estaban concebidas para vender ordenadores y periféricos, porque se trabajaba con márgenes de dos dígitos altos, sin darle importancia a los programas; mientras que nosotros pusimos en valor las aplicaciones de desarrollo propio y los servicios de atención al cliente.

Comprendimos la verdadera dimensión de esta decisión estratégica a principios de los años noventa, cuando los márgenes en la venta de ordenadores se desplomaron por la aparición de los clónicos y la compatibilidad de los PC’s. En ese momento, quienes habían centrado su negocio en la venta de ordenadores sufrieron una profunda crisis que hizo desaparecer a la mayoría de empresas y a nosotros nos permitió consolidar esa estrategia de valor diferenciada.

Con el vértigo con el que se producen los cambios en el sector TIC, ¿cómo ha sobrevivido la empresa en un mundo de multinacionales?

Desde aquella primera decisión estratégica, destacaría otras dos que nos han permitido obtener la confianza y el reconocimiento de nuestros clientes: la primera instalar nuestras oficinas en Elche Parque Empresarial para poder crecer, teniendo en cuenta que, aunque hoy es un ejemplo internacional, en el año 1997 estaba en fase embrionaria; y la segunda, apostar por las personas. Está en nuestra cultura acompañarlas en el desarrollo de su carrera profesional, apostando por su bienestar, generando un clima laboral colaborativo, en el que se compartan las ideas y se promueva el compromiso y la implicación de las personas.

¿En qué ha cambiado Clave desde 1985?

La diferencia esencial con respecto al tiempo en el que fundamos la empresa es que la velocidad a la que se producen los cambios aumenta pero la capacidad de seguirlos, no.

Hace tres décadas diseñabas un programa y permanecía en el mercado durante un tiempo, incluso la tecnología tenía una longevidad prudencial. En este momento la hiperconectividad, el internet de las cosas o la industria 4.0 aceleran la “obsolescencia programada”. 

Nosotros fuimos partners pioneros de Microsoft en España y nos invitaron a una conferencia en 1995 de Bill Gates en Madrid. En esa conferencia presentó su libro “Camino al futuro”, en el que anunciaba las autopistas de la información y predijo un escenario que entonces parecía ciencia ficción y en la actualidad es nuestra realidad cotidiana. 

¿Hacia dónde va el sector?

Las TIC’s tienen altas tasas de empleabilidad y un fuerte potencial de crecimiento. El nuestro es un sector complejo que evoluciona a mucha velocidad hacia la cuarta revolución industrial con la transformación digital. Esto que es una realidad cuesta que cale en las Pymes, que no tienen la conciencia del nivel de incertidumbre en el que estamos instalados. El concepto de la nube, el internet 

de las cosas, la robótica, la inteligencia artificial, la ciberseguridad, forma un conglomerado difícil de digerir, que afecta a la cultura empresarial, puesto que la transformación digital no sólo implica aumentar la inversión en tecnología, va de personas y la necesidad imperiosa de adaptar los conocimientos que ahora se tienen en el entorno laboral a la nueva realidad de la hiperconectividad.

¿Cómo cree que podría afectar la industria 4.0 a sectores manufactureros como el calzado?

Este cambio va a afectar a todos los sectores, también a los manufactureros de nuestro entorno, primero porque vamos a empezar a ver cómo conviven en una misma empresa varios ecosistemas intergeneracionales con diferentes modos de interpretar la vida y distintas formas de sentirse identificados con el proyecto que están desarrollando, pero también de valorar su retribución y su papel en el trabajo que desempeñan. En este sentido, también va a ser relevante cómo va a afectar la incorporación de países emergentes a la globalización de la economía, que seguramente va a cambiar las formas de trabajar. Todo ello incrementado por el impacto del internet de las cosas y la robótica, entre otras tecnologías disruptivas.

¿Cómo afectará esto al mercado laboral?

Posiblemente a los interlocutores sociales en la Reforma Laboral de 2012 les faltó visión de futuro, porque no fueron capaces de prever el impacto de internet en la transformación de los modelos de negocio, por su influencia no sólo en la forma en la que nos relacionamos, sino también en como comercializamos y como consumimos. 

“Nuestros inicios estuvieron llenos de entusiasmo, pero también de dificultades por nuestra escasa capacidad para invertir y por la falta de financiación exterior” 

Todo esto va a suponer un gran cambio en el mercado laboral en los próximos años, porque no podemos esperar estabilidad, ni los empleados ni los empleadores. Ya hay estudios que anuncian que en los próximos cinco años el 40% de la fuerza laboral estará conformada por nómadas del conocimiento que trabajarán para distintos equipos y distintos proyectos en diferentes empresas. Por tanto, el concepto de flexibilidad laboral, tal y como lo conocemos, cambiará. El presentismo tiene que evolucionar hacia un modelo en el que la gente pueda trabajar en cualquier momento y desde cualquier lugar. Ese cambio sólo se produce desde la dirección. 

Si queremos adaptarnos a lo que viene, debemos dar un papel clave a los centros de educación media y superior. Posiblemente tengamos que afrontar cambios de conceptos en la educación, transformar el sistema educativo, para que los estudiantes aprendan cómo afrontar el trabajo colaborativo y para que aprendan a participar en la toma de decisiones.

Hay que generalizar la idea de que las personas tienen que estar formándose toda la vida porque los cambios serán constantes y muy rápidos. Es urgente orientar a los estudiantes cuando están en enseñanza media para que enfoquen sus estudios a especialidades que les permitan desarrollarse en el mercado laboral.

¿Qué importancia le da a la marca? 

La reputación corporativa y la imagen de la empresa son vitales. Nuestra imagen surgió como consecuencia de una amenaza. A principios de los años noventa cuando llegaron a España las primeras empresas que se dedicaban a registrar dominios en internet, en el año 1995, cuando quisimos solicitar el dominio “claveinformatica” en internet, nos encontramos con la sorpresa de que el 

servicio central del registro general de marcas en Madrid había registrado una sociedad denominada Clave Informática, ubicada en Almería. Le habían concedido el dominio a esta empresa que acababa de nacer y, por ese error del registro, a pesar de habernos constituido diez años antes, no pudimos registrarlo y registramos “clavei”. Esto que parecía una dificultad añadida, lo pusimos en valor y lo utilizamos como imagen corporativa asociado al slogan “evoluciona” y la “i” de informática se transformó en la “i” de internet. Una amenaza la convertimos en una oportunidad. 

La marca, por tanto, siempre ha sido fundamental para nosotros y, ahora con la reactivación económica consideramos que generar una marca con buena reputación como empleador es crítico, porque en el sector de las tecnologías el problema de la atracción y fidelización del talento va en aumento, porque van a faltar profesionales en temas de ciberseguridad, infraestructuras en la nube o en cuestiones de comercio electrónico, por lo que una marca empleadora tendrá que darle especial relevancia a la reputación.

¿Qué visión tiene de la provincia de Alicante?

Tengo la sensación de que la provincia sigue siendo un conglomerado de pequeñas y medianas empresas, con un gran potencial de crecimiento, pero limitadas por el tamaño para afrontar con garantías los retos del futuro. La dimensión se convierte en un factor limitativo y las hace vulnerables al impacto de la transformación digital en un mundo global muy condicionado por los procesos de innovación tecnológica y con graves problemas para fidelizar “talento digital”.

¿Qué opinión tiene de Elche?

La ciudad tiene grandes posibilidades de crecer. Es una ciudad dinámica, emprendedora, la sociedad ilicitana tiene una inquietud por hacer cosas siempre que seamos capaces de saber desenvolvernos en ese entorno de incertidumbre permanente. 

“Las TIC’s tienen altas tasas de empleabilidad y un fuerte potencial de crecimiento”

Sin embargo, es significativa la escasa visibilidad y relevancia institucional de los líderes empresariales de nuestra ciudad, tanto en el ámbito provincial como autonómico. Necesitamos más representatividad para conseguir las infraestructuras que aseguren nuestro futuro.

Nosotros, en la medida de nuestras posibilidades, siempre intentamos identificarnos como empresa ilicitana para defender nuestros intereses comunes. Para ello formamos parte del pleno de la Cámara de Comercio de Alicante desde hace 15 años y mi socio, Joaquín Garrido, preside Asociación de Empresas TIC de la Comunidad Valenciana desde hace diez y es vicepresidente de la organización Europea de Digital SME. 

Los ilicitanos debemos aspirar a esa representatividad en los órganos de decisión institucional, por la capacidad y liderazgo de sus directivos y por el potencial económico de sus empresas.

Un proyecto europeo como trampolín a la internacionalización

Clave Informática tiene un acuerdo de colaboración con la Asociación Valenciana de Empresarios del Calzado (AVECAL) que le permite participar en las mesas del Calzatic, en las que se visiona cómo puede ser el futuro del cluster del calzado en la ciudad de Elche y en el sector en general.

Fruto de esta colaboración, la Comisión Europea ha apoyado el desarrollo del programa Ebiz 4.0 que lidera la empresa ilicitana junto a la Confederación Europea de la Industria Textil y con dos empresas, una francesa y una italiana, país del que también participa con una institución. El programa se centra en evolucionar Ebiz, que es un estándar europeo para todo el sector de la moda de comunicación de datos y RFID, que se centra en un sistema de radiofrecuencia para la trazabilidad de todos los procesos de fabricación y logística.

Este proyecto europeo les va a permitir dar el salto internacional, puesto que es el puente perfecto para entrar en los mercados de Italia y Portugal. Además, han comenzado a negociar su presencia en el mercado mejicano.


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