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"Por dónde empiezo"

13/01/2018 - 

ALICANTE. "Por dónde empiezo". Esa debe haber sido una de las primeras preguntas que le habrá hecho Quique Hernández a Enrique Ortiz.

La lista de problemas del Hércules es larga y para afrontar la inmensa mayoría de ellos no basta solo con la buena voluntad, hacen falta otras 'armas'. Por ejemplo, un talonario de cheques (de una cuenta de Zassh Tecnológica o directamente del Grupo Cívica, a ser posible) y un aval bancario a primer requerimiento (obtenido por el constructor y, puestos a pedir, haciéndose cargo este del pago de intereses y gastos), dos elementos que a buen seguro serán más útiles para ablandar el corazón de la Agencia Tributaria que las buenas palabras. 

El extécnico blanquiazul es, a diferencia de su antecesor, una figura de consenso que se caracteriza por su mano izquierda. Nada que ver con Juan Carlos Ramírez al que el papel de 'poli malo' con el fisco o el Instituto Valenciano de Finanzas, por ejemplo, le ha servido de muy poco. El empresario vasco se ha rascado el bolsillo, eso que no lo dude nadie, y con ello no me refiero solo a la compra de las acciones: ahí están sus aportaciones a la tesorería del club que, junto a las de Enrique Ortiz, permiten que el Hércules hoy siga funcionando. Pero Ramírez abandona la presidencia dejando múltiples frentes abiertos que allá por mayo no solo se mostraba seguro de cerrar de manera satisfactoria, es que defendía que él era la persona más indicada para ello.

Desde el entorno de Ortiz se desliza que el empresario vasco continuará ahí, aportando su granito de arena, pero con un rol distinto que no aclaran. El papel de Quique Hernández también está por definir porque si bien asumirá el cargo de presidente, no sabemos si la intención de Enrique Ortiz es que el valenciano sea también consejero delegado al estilo de Carlos Parodi o Jesús García-Pitarch; un máximo mandatario a la vieja usanza, como pretendía ser Juan Carlos Ramírez; o un tenga una función meramente de representativa al estilo de Valentín Botella o el propio Ortiz en su día. Todo apunta a que será esto último, por lo que la responsabilidad de resolver los problemas más importantes del Hércules no será suya.

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