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Un 'rab' o cómo darle la vuelta a las cosas

16/01/2018 - 

ALICANTE. Manzaneque se ha vuelto loco. Le han cambiado la medicación. Definitivamente, tanto Twin Peaks le ha dejado tocado. Es lo que habrá pensado usted, querido lector, al ver semejante titular. Y es que muchas veces el titular, o el nombre que le pongamos a algo, es lo de menos. Miren al Hércules, bautizado así para infundir respeto, pero abocado actualmente a despertar pena y misericordia como únicos sentimientos.

Lo de 'rab' tiene su sentido. Una aficionada herculana, ocupa creo la grada de preferente, fotografiaba y compartía en redes sociales un cartel en el que se veía la palabra 'baral revés. Vamos, que a la hora de colocar la señalización no estuvimos muy acertados. Algo parecido pasa con el equipo. Las cosas se han dado la vuelta. Se tornaron en optimismo con el 'efecto Claudio', y volvieron a la posición original (la del hastío), cuando la bocanada de aire fresco del valenciano quedó rebajada a calma chicha veraniega a las cuatro de la tarde.

Les confesaré que en realidad no creo que el efecto del nuevo entrenador haya tenido mucha incidencia en el juego de los alicantinos. Sin ir más lejos, el despropósito del pasado domingo ante el Alcoyano es un partido que ya hemos visto. El encuentro ante la Peña Deportiva y el derby solo tienen dos diferencias: los dos goles marcados por el rival. Por lo demás, vimos prácticamente a los mismos jugadores incapaces de dar dos pases seguidos, fallando controles, perdiendo balones de forma incomprensible, y marcando un gol de forma inexplicable. Bueno, hay algún detalle más: el día de la Peña calentaba el sol, y el pasado encuentro lo único que subió la temperatura fue el gol (y celebración) de Eldin. Lo que le faltaba al Rico Pérez.

¿Qué hacemos? Pues no lo sé, no van a encontrar ustedes aquí una solución a un circo cuyos enanos le sirven a David Varela para reforzar el maltrecho juego interior de la Fundación Lucentum. Lo único que tengo claro es que Juli y Juanjo Nieto no han olvidado sus habilidades futbolísticas de la noche a la mañana. También tengo por seguro que no ha aparecido ningún extraterrestre, como en Space Jam, para robarles el talento que atesoran. Lo que si tengo meridianamente claro, es que ese ambiente enrarecido que ondula por el Tossal ha acabado por contagiar a gran parte de la plantilla que dirige Claudio.

También sé que los errores que vimos ante el conjunto de Alcoi no se entrenan, simplemente no se cometen. Jugadores de la talla que completan esta plantilla no pueden permitirse esta imagen en el coliseo blanquiazul. Que por cierto, ese es otro tema. El del exceso de responsabilidad en los partidos en casa. Algo que viene siendo problema endémico de este club desde el regreso a Segunda División B, junto con lesiones, líos institucionales, y demás historias. Y fíjense, es algo que no entiendo. Sé que me repito, pero en mi presencia desde que nací allá por los albores de la década de los noventa, he visto al equipo más temporadas en el supuesto pozo de la categoría de bronce, que en otro escalafón. Deberíamos estar acostumbrados.

En definitiva, no les voy a dar una solución, porque si la tuviese, probablemente estaría en otro lugar, y no escribiendo estas líneas mientras meriendo. Solo espero que algo cambie, porque el horizonte no viene despejado. Para empezar, tendremos el enésimo cambio de presidente (por cierto, el debut de Ramírez en el palco se tradujo en victoria, ante el Mallorca B, nada menos), veremos qué pasa en el delicado equilibrio de poder de la entidad, con Ortiz en el papel de Big Boss, Portillo como su prolongación, y Juan Carlos Ramírez con ¿voz?, ¿voto?, y una supuesta mayoría accionarial.

Una cosa es segura en todo esto. Tal vaina les será mejor explicada por el señor Óscar Manteca, ese hombre doctorado, pero que no tiene ni idea de las cosas, que nos desgrana los entresijos de Romeu Zarandieta, que cada día parece más una canción de Romeo Santos, y cuyo guion tiene más giros y recovecos que el viejo Nurburgring. Ah, ya se me olvidaba. Con Propuesta Indecente podemos arrancarnos en el 'rab' si ustedes se animan. Ya saben, para olvidar las penas y los problemas.

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